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                                                                POEMA URGENTE

 

esta noche

             rufo llueve

                         pues se acaban de llevar

                                                         a su último hermanito

                                                                                    weimaranner todos

                                                                                        weimaranneritos

la tierra llueve   

                       el hombre llueve   

                                                    Goethe llueve

                                                                             llueven

                                                                                          llueven

                                                                                                      llueven

                                                                                                          solos

                                                                                                          solos

                                                                                                          solos

 

                                                     todos marchan con la lluvia enfrente

                                                                            sólo la lluvia los enfoca

 

                                                              las lágrimas la lluvia se las seca








Agustina


In memoriam:
Agustina Rosales Vivas
q.e.p.d.


Sonriendo al infinito en dulce tarde,
lumbrera que se yergue vespertina,
contigo van los luminosos días
con su asombro fugaz y sus arreos.

Contigo van las límpidas hazañas,
el vaivén en atónitos desvelos,
el ocaso en la noche trajinera,
el tiempo que donaste al alba amiga.

Contigo dulcemente la alegría
alza luceros ante el sol dormidos,
eternidades, lirios, rosas, cirios.

Contigo irá el diamante esclarecido
en un aire triunfal donde eterniza
abril al pie de un mayo sin estribos.


San Cristóbal, 30 de abril de 2009







SONATA


Si arrullo si susurro si alalá
si sonata trisagio o cantinela
¿Un cristofué ensayaba cante jondo?
¿Una acacia quejábase del sol?
¿Una paloma cortejaba a Dios?
¿Un colibrí rezaba por el hombre
o tal vez el quejido del asombro?
¿Hacía el amor una pomarrosa
o el aire desafiaba a la arboleda?
¿Acaso era el entierro de una hormiga
o la muerte de ronda por la tarde?


De: "Asombro al descubierto", Ediciones Mucuglifo, Mérida 1996






enero 2009

Pavores de la Palestina

…que no se detenga.
Templada tu ira, borrón de papel, noche del universo…

Diana Poblet
 
Y entonces
ya no es sino la paz…
Armando Rojas Guardia

 
La palabra que no se detenga
Antes sea grito logos despojamiento y explosión
alborada insondable desgarradura epifanía umbral
desafío gozo llamamiento hervor desnudez carnalidad
inacabable rotación complot liberador subversión
compasión expectación incubación conciliación
aguda cómplice sabia comprensiva indetenible
cosmos desplazamiento fulgor revelación
 
 
No se detenga
Antes sea correlación soberbia alada
implacable sospecha infinita ingenuidad
huracán jugada prometeica radical
indesignable religación riqueza plenitud
nocturnidad dialogante deidad enamorada
rotación enigma pasional milagro asombro
inescrutable plenitud oscura claridad
tiniebla iluminada desnudez total
 
 
Que no se detenga
Antes sea eje solar lucidez de sol
hartura entrega gozo desenfreno
apaciguante intimidad de sombras
aleteo de muchedumbre de luciérnagas
en el sueño del desierto enfurecido
el buitre leonado de la guerra
en los pavores de la Palestina
aullido de Dios sobre el planeta
                                                      que no sea sino la paz
 




HICIMOS LA MOCHILA

y nos volvimos vagabundos
Apoyamos las palabras sobre la sangre
Cargamos los dados en la apuesta
Arrestamos al viento al sol las mariposas
Supimos del alma del silencio
de la piedra que alguna vez fue estrella
del sagrado terror de la locura
Fuimos un retrato del alma de la tierra
Dejamos pasar la noche por encima de nosotros
mientras las islas no se cansaban de bañarse
Nos hicimos a la lluvia
Matamos la tristumbre
Rompimos alfileres paraguas y repisas
Inventamos ratos penas alegrías y tardanzas
Echamos un vistazo al mundo
Nos provocó quedarnos solos en la tierra
Faltó ponerle trampas a la muerte





 
Vulva del desierto
 
 
Despiértala
Diamántala
Embriágala
Encárnala
Encántala
Alóndrala
Palómala
Distráela
Olorósala
Respírala
Perdúrala
Vuélvete
Lluévela
Arrúllala
Asómate
Abrázala
Relígala
Háblale
Llámala
Dánzala
Húndete
Cúbrela
Préñala
Híncate
Nádala
Lámela
Llévala
Tómala
Cántala
Gózala
Ábrela
Árbola
Mírala
Óyela
Vélala
Álbala
Bésala
Rézale
Páblala
Mórala
 


 
Ahora entiendo

 
La cascada
 
de esta torre internáutica
 
de mis noches se apodera
 
me vuelve pez y hace ir
 
al mar
 
 


 
Frida basta
 
acabo de encontrarme
con las raíces de Frida
con   sus  senos   en  flor
con sus raídas vestiduras
con  sus arenas sudorosas
con   su cabellera   en  sueño
con su vulva sus olas sus enojos
 
cómo me hubiese gustado vivir junto a ella
para tomarle -hundido en su entrepierna-
una foto con una cámara Laika
durante alguna de sus batallas
sus discursos
sus orgasmos
sus jadeos
sus cejas
sus ojos

la tarde en vena permite
saber de la espesura
del cuerpo furente de la Frida
la que ha hecho mover nuestros horcones
 
el Sol
la Tierra
asisten con nosotros
a la vespertina misa vegetal
donde guinda la lluvia sus morrales
 
Frida
en el vello de tu pubis
quisiera yo ahora
ahogarme
 
Frida basta para que el hombre
desnudamente
se masturbe
exista
 
cante
ría
sea
 
 


 

Al rojo vivo


¡Todo está alegre, menos mi alegría y todo, largo, menos mi candor, mi incertidumbre! Mi triste tristumbre se compone de cólera y tristeza y, a su borde arenoso e indoloro, la sensación me arruga, me arrincona. Execrable sistema, clima en nombre del cielo, del bronquio y la quebrada, la cantidad enorme de dinero que cuesta el ser pobre. La tristeza se cuela en el mediodía, se empoza a veces en el corazón, con un sabor a nostalgia. La alegría, en cambio, ese rumor de los cauces de agua de la infancia, para hacer crecer almácigos de encantamientos y contenturas, hasta ir construyendo en la sonrisa de las estrellas la dulzura de los días vividos y los por vivir. Lejos agotamientos o desgastes, llagaduras, desgarros, destrucciones. Vivamos la alegría de por vida. En el supremo instante sonreír. Que nunca la tristeza nuestra sea. A punta de alegría el porvenir. Afirmarla, nombrarla, repartirla. Apostemos la vida a la alegría. Hagamos el azul o la alegría.

A bretel caído, a calzón quitao, al rompe, al filo o al compás del sueño, al vino vuelo de la rosa roja; a tientas, a escuras, a toda luz; a la chita callando, a pie juntillas, a bocajarro, a tiempo, a destiempo, al alba, al ex abrupto, a las primeras; al derecho, al revés, a troche o moche, al rojo vivo, al alimón, al encendido o escondido; de todos  modos, dentro del campo, fuera de campo; contra uno o contra todos; contra el cero o contra el infinito; en la alcoba, en el ágora, en el prado, en un garito, en una barricada, en un motín, en una encrucijada; en periferia o fuera de lugar; en el miedo, en el medio, en el subfondo; santiamén, apagón, glorieta o misa; por un soneto, un trébol, un té o un anillo de hojalata; un empujón, palmada o toque puerta; por una muñeca que llore como cualquier poeta o cualquiera de nosotros; por un par de lámparas viejas, por dos bombillos, por un plato de lentejas, por dos piernas fructosas, por unos pechos luz o unos senos flor, por el orgasmo del valor en celo, hagamos el azul o la alegría.

A todo lo ancho y a todo lo largo; a todo lo angosto y todo lo hondo; desde el principio hasta el fin; por todos los costados; por dos ojos vagabundos, nocturnos, callejeros; por una sonrisa o cuatro besos; por los dados de la túnica jugada; por los colgajos que se guinda en las orejas la mulata, la terracota, la pálida, la morena, la amarilla, la catira o hiperbórea rubia de los sueños. Por un fiado y tres ginebras, tres arreboles o luciérnagas; por unas blancas colinas o unos muslos blancos cuando vayan de silencio. Por una baraja incompleta; por este mientras, este con todo o a pesar; por este nunca y este cuando; por este punto suspensivo, este punto y aparte; por el punto final de este junio o el inicial que nos aguarda, hagamos el azul o la alegría.

A paso firme, recio o redoblado; en casa o fuera de ella; en la azotea, en el desván, la acera, en el jardín, en el altillo o la escalera; en las buenas y en las malas; por quien se llame pedro, pablo o pura; por tres jazmines vivas, en pelotas; por la insomne vagina de las vírgenes; por la humana materia rediviva; por el fuego sacro; por la gracia bíblica, el dios desconocido o los dolores colectivos; por quien no almuerza, toma, ni se ríe; por quien no tiene su vestido azul; por el que nació o no ha nacido; por el que solamente ha nacido; por el gato triste, por el piojo ciego, por estas fiestas, estas dudas, estas horas, este rato, este sol, este trato, este viernes, este trago, esta copa, sin más ni más, así nomás, no más, por quien desencadene, atice y ría, con  júbilo, vivamos la alegría, levantemos la copa, la alegría, definitivamente la alegría, eternamente estalle la alegría, vivir por la alegría, combatir, de cara al sol, morir por la alegría.

San Cristóbal, Táchira, Venezuela
26 de Junio de 2007
Apertura de la Copa América Venezuela 2007

 

 



Nunca conoceremos lo desconocido
 
Nunca conoceremos lo desconocido. La última realidad nos será vedada. El uno exige el dos. La forma es el color. El paisaje sólo existe en la naturaleza. La ruptura proviene siempre de alguna huella del camino. Una línea, tres, bastan para hallarle el alma a alguna tarde, el aroma a un asombro o el gemido, la pena, a una nube. ¿Es preciso saber el nombre de los hombres? Oír al hombre basta. Su nombre dejémoselo al viento. Uno más engarzado en la alambrada, vibrando en el camino. Líneas, formas, articulaciones, andamiajes. Un cuadro llama al otro. Un asomo reta al otro. Una línea sigue en las otras. Un color flotando más allá del último horizonte. Línea a línea téjense los astros, brotan los contornos, los perfiles, los relámpagos. Dibujo tras dibujo, de mar en mar los frutos de la tierra tras el fuego. En regia fila las líneas, las planicies, hondonadas, muchedumbres; figuras, quiebres, caos, cosas. Isócrona geometría en onírica resonancia. Vestigios de insomnios, desfiles de enigmas, claridades, sombritudes. Luz, música interior. Génesis, memoria vegetal. El cuerpo del secreto, de la luz, el mundo de los símbolos; lo obscuro de las sombras, lo visible del misterio, los tejidos del alma; el claror del sueño, el fuego musical, el principio del encanto. Océano, musgo, rompeolas, eternidad. Vacío pleno de inminencias, intersticios. Temblores, filos y fisuras. Entrañas, crujientes hendiduras. Crecientes, pliegues milenarios. Archipiélagos, orilla pura, noche diluvial. La última realidad nos será vedada. El uno exige el dos. En orgiástica pasión, el hombre deambula. El clamor del hombre, su alarido, su gozo eterno, su asombro inextinguible, el vino, el himno de la vida, itinerario, término, confín.
 
maggio 2007
 
 


500.000
 
Al cantar el gallo. Al romper el día. Al abrir el sol. A filo de madrugada. Veinte, cuarenta, sesenta hombres, hombres en fila, huellas en el polvo, rostros inconclusos. Cálidos, amargos, en vigilia, cándidos, furentes, engranajes listos, entrecejo insomne,  briznas al viento, con lágrimas salobres.
 
Si nos diéramos las manos y formáramos la rueda, sin mirarnos la cara, sin saber quién es quién... sesenta, cien, mil, doscientas veces mil, doscientas cincuenta mil veces mil, quinientas mil manos
fueran el perímetro exacto, con un poco de tierra,
para vivir otra vez.
 
Dos poeta, cinco poetas, diez poetas,
veinte poetas, quinientos mil poetas, gallos flacos, desgreñados,
cantando juntos a la vez.
 
A madrugar. A liberar. A restaurar.
A sembrar. A crecer. Al agua. Al sol. A la espiga.
 
La luna alumbra nuevas intenciones.
 


Golpe de amor
 
Hacer silencio para darle paso a la luz. Colocar acento al tiempo antes de las palmadas de la muerte.
 
Hundirse, hurgarse, ser, sentirse, serse. Dejar que las cosas sean. Dejarse ser, dejarse ser, ser, ser. Ser lámpara en la noche de la aldea. Escuchar el aplauso de los pájaros cuando revienta en diapasón el día a pesar del estruendo de las hambres. Tentar, medir, pulsar, darle tiempo al camino a que regrese. Saber de dónde nos sacó el hechizo y contar con la última embestida. Contar las cosas increíbles como si fueran reales y las reales, como si fuesen increíbles.
 
Reconquistar nuestro origen. Reconocer que no hay quejido mayor que el del amor. Estar atento al parte de guerra. Saber que existen caminos que no hay que seguir, ciudades que no hay que asediar o atacar, ejércitos que no conviene hostigar, preguntas que no hay que contestar y hasta órdenes que no hay por qué cumplir.
 
Saber lo estrictamente indispensable. Participar en el engaño, en el ardid, la situación o la apariencia. Llevar la astucia al máximo posible. Adaptarse a la situación, sobre todo a la situación ajena. Avanzar por caminos tan insólitos que nunca el adversario logre descubrir.
 
Dar con el más vulnerable de los puntos. Batirse en retirada o perseguirla. Contar con la moral, el ánimo, el terreno, el clima, el mando, la ocasión y la doctrina.
Descubrir el esquema general del enemigo. Como el agua, adaptarse a las formas nuevas. Usar ataques directos e indirectos. Pulsar la ventaja y desventaja de la hazaña. Protegerse del árbol que se agita, del pájaro que se espanta, del polvo alborotado, del llanto de la bandera en el contrario frente.
 
Distinguir claramente entre terreno accesible, deleznable, angosto, accidentado, fronterizo, clave, convergente, difícil o mortal. Conocer al enemigo como a sí mismo para que nunca la victoria sea amenazada. Conocer las fuerzas naturales: el fuego, el risco, el agua por la escarpa. Contar con el agente secreto inevitable. Administrar pertrecho y proyectil.
 
Adelantar, vivir, sobrevivir. Resistir hasta el último combate. Cuidar con tiento cada retirada. Huir de frente, atacar de retirada, volver caras, triunfar en la derrota. Ir entre escaramuza y sorpresivo encuentro halando la explosión del lauro. Rechazar la sentencia de la muerte. Asumir alto el triunfo de la vida.
 
Blandiendo diapasones subversivos, llevar hasta la cima la bandera y desplegarla en rancho en cada aldea hasta colmar la lágrima del pueblo. Coronada la lucha, asegurar la militancia plena por la belleza y la verdad del hombre, como un golpe de amor en cada miedo, como un claro de tierra en la mirada de cada madre que se muera.
 
 
dicembre 2006
 
 


SARA

In memoriam:
Sara Quintero de Rosas
q.e.p.d.
 

¿Cuál el destino de una flor si no
alumbrar en amor y aroma fina?
¿Cuál el destino de una flor erguida:
ser llama, hechizo, magia y hermosura?
 
¿Eterna, frágil, casta, fiel y sola
vive la rosa solitaria y blanca?
¿De qué color el alma de la rosa,
será violeta el sueño de su vida?
 
¿Es un reto a la sombra su blancura,
es un presagio de la luz del alba
la lumbre de la rosa entre la sombra?
 
¿Cuál el destino de una flor si no
arpegio en la garganta de la vida,
silencio acurrucado en el camino?
 
 
settembre 2006
 
 
 


GRITO

Grito de hombre o de mujer Grito perdido en los tejados Grito del tiempo desguazado Grito en soledad encabritada Grito de guerra dolorida Grito de rabia desplomada Grito de demencia asqueada Grito de hombre de mujer Grito de todos grito macho Grito aullido hambre a gritos Grito reto en el lugar del grito Grito en la palabra en el coro Grito en la canción asombro Grito en el riel en la calle Grito visión misterio subversión Grito magma hojarasca huracandad Grito volcánico auroral carnal Grito greda alma fragua tempestad Grito cósmico faro barro alzado Grito macho hembra hermafrodita flor El grito a sangre y fuego a paso largo capaz de amar capaz de armar la paz
 
 




Salmo en ristre

Oscura vereda. Un desierto el alba. Un espinar la tarde. Un tunero la noche. Llaga desolada. Fosa implacable. Falsa promesa. Suprema confusión. Apagado lucero. Fango turbio. Ciénaga. Desesperada ficción. Sequía desbordante. Magma horrible. Falsa vida. Falsas aguas. Falso sol. El alma confortada en los vericuetos de la noche. Púdrese el enfermo. Nadie trae el pan. No lo hay. Hay hambre, desolación, gemido, pena. Muerte, en cada esquina. Veredas en la sombra. Caminos falsos. Falsas esperanzas. Promesas falsas. Falsas obras. Todo ensombrecido. Falsificación total. Valle de tinieblas, lóbrego, tenebroso. Largo dolor. Sin una lucecita para tanta pena. Para tanto lagrimón en la vereda. Celadas, sueños, emboscadas. Cuevas, botines, dioses, demonios, bosques y maldades, cabe la muda paloma de los lejanos terebintos.

Nunca, un cayado más incierto. Jamás, noche más sombría. Horripilante y ciega. Embuste, delirio, desconcierto, desespero, universal destierro. Aguardemos, obedientes, la vuelta, el desagravio, la mañana eterna. Volvamos de golpe el golpe. Envetemos bolivarianas fragosidades. Mastiquemos brasas, ya no hay dónde bajar, dónde subir. Arriba el sufrimiento armado. Varios días el viento cambia de aire. Cae agua de revólveres lavados. Recógete a reír en lo íntimo de este celo de gallos ajisecos soberbiamente ennavajados. Nos espera la sombra apercibida. Nos espera la sombra acuartelada tras la muda paloma de los lejanos terebintos.

Sobre la paloma muda de los lejanos terebintos, hojean, persiguen, oprimen y combaten los enemigos, emboscados entre nubes tardecidas. El temor invade noche, soledad, espera. Al acecho, alguien arrebata la vida. Errante, quejumbroso, solitario entre la noche, zigzagueando sombra, vendaval, el hombre prosigue con la noche a cuestas.
¿Si su Dios arranca la vida de la muerte, qué podrá el hombre contra el hombre? ¿Qué podrá temer si se ampara a la sombra de sus alas? Al amparo de tus alas, Señor, cumpliremos votos, planes, sueños, cada día. ¿Hasta cuándo habéis de ensañaros contra el hombre? Como un soplo son los hijos de los hombres, menos que un soplo. Sólo en Dios está el poder. Saltemos de gozo a la sombra de sus alas junto a la muda paloma de los lejanos terebintos.

Los que asechan contra la vida serán pasto de los chacales. Dios dispara contra ellos su saeta y de improviso son heridos. Visita la tierra, temperándola con su lluvia. Dispersa a los pueblos que se deleitan con la guerra. Conservará nuestra vida y no dejará que nuestros pies vacilen. Dará casa a los desamparados, sólo los rebeldes se quedarán al seco. Sobre los lirios la muda paloma de los lejanos terebintos. Sean confundidos y avergonzados los que buscan mi vida, tu vida. Sálvanos, Señor de las manos del malvado, de las manos del perverso y del violento. Hemos sido para muchos un asombro, porque tú siempre fuiste nuestro seguro asilo. ¡Despierta! ¿Cómo es que estás dormido? ¡Despierta, no nos dejes del todo! ¿Olvidaste nuestra miseria, nuestra opresión?


aprile 2006

 





Caguairán


A Fidel Castro en sus 83 años
(12 agosto 2009)



por obra y gracia del insomnio el hombre
el hombre rayo que arde en la tormenta
alarido crispado en huracán

por fin él ocupándose del hombre
el hombre simplemente el hombre a solas
en paz consigo con su pena al hombro

al descubierto hermano universal
guarango chontaduro cañahuate
chaguaramo apamate guayacán

samán araguaney o flamboyán
universal ceniza en singladura
en pulpa en hueso en lluvia en soledad

rojo duro durable resistente
calcáreo frondoso para siempre
incorruptible eterno refulgente

Caguairán indomable frente al viento
la semilla del hombre germinando
quiebra hacha fidel fuego pueblo y tierra

el hombre a punta de hombre y tempestad
semilla germinal a la intemperie
andando andando andando andando andando







Madre


Vas por el mundo porque existe el hombre
antes del grito de la eterna entraña,
velas callada el fuego de la vida,
madre te llaman por llamarte hermana.

Hermana de la lumbre en la ternura,
desmoronas la angustia de los hombres
y mantienes su pulso en pleno vuelo
ante la dura ramazón del odio.

Compañera de siempre, compañera,
únicamente necesito vida
para llamarte siempre jardinera.

Quédate, no te vayas tan temprano
que solamente tú sabrás colmarnos,
camarada de siempre, jornalera.







USA

Usa de mí
Usa de ti
Usa de él
Usa de nosotros
Usa de vosotros
Usa de ellos

Abusa de mí
Abusa de ti
Abusa de él
Abusa de nosotros
Abusa de vosotros
Abusa de ellos

Usaré de ella
Usarás de ella
Usará de ella
Usaremos de ella
Usaréis de ella
Usarán de ella

Abusaré de ella
Abusarás de ella
Abusará de ella
Abusaremos de ella
Abusaréis de ella
Abusarán de ella

Abusa de ella

Abusad de ella

¡Azúzate!

¡Desúsate!






Empezamos
 
 
Empezamos midiendo con la mano
el patio, el cielo de la antigua escuela;
ahora solamente sopesamos
el llanto de la muerte en pie de guerra.
 
Cuando niños jugamos al castillo,
los sueños se mecían en las sienes,
diciembre —lumbre en colosal niñura—,
algo mejor para el mañana ignoto.
 
De nuevo niños —el reloj del tiempo—.
¡Que nunca se nos nuble el horizonte!
¡Que nunca más la nieve se enrojezca!
 
Ante el niño fundido en la trinchera:
¡Menos fuerza, Señor, para la guerra
y más valor para fraguar la paz!





Sea la luz
 
 
Sucedió y es cierto que los valles dormidos despertaron y los ríos penetraron el corazón del valle y los de las montañas y hablaron los ríos el océano brotó de una de las apasionadas conversaciones entre el río y la montaña y de agua se poblaron las tierras el caldo prioritario calentó las calderas del tiempo y grano a grano se desliza la vida primera candela de conciencia sonidos y silencios sumidero del espacio por allí escapa el verbo su invención es casi inmortal y si no hay viento es necesario crearlo entonces verbo hace viento sucede que viento no muere y viaja y se anima y nacen todas las cosas los animales enjambres de cosas para el verbo carne fuego sangre agua luz sonidos metal músculo cerebro sueño creación universo sea la luz para la aldea el alba un día sea inevitable nada fijo todo flujo repentino reordenamiento interactivo selección natural nueva entidad irreversibilidad acontecimiento posibilidad orden a través de la fluctuación interacción conocimiento tácito en lo más hondo la verdad cada palabra en las demás en un hombre todos los hombres formando el universo desde una misma butaca viviendo la vida homología fundamental fluir de la energía lo repentino y nuevo el contacto locura circular a la intemperie compleja realidad del universo áreas comprometidas disponibles para un futuro no programado distorsiones de cualidad trama encantada al azar al margen de la conciencia nadie escoge adivina termina adivinando ver lo que todos ven y nadie piensa recuperar recuerdos palabras expresiones ideas sucesos imágenes cantos galerones melodías escudriñar activamente los dispositivos abiertos semiabiertos reconocibles (in)imaginables tocar el cerebro como se toca el piano expresar las ideas con palabras y oraciones adecuadas lejos de todo guirigay sampablera baturrillo papiamento levantarse temprano a saludar el alba recuperar el hilván con que zurzamos el espacio de la caída donde vida sea arte arte vida fija la mirada en el libreto asomarnos al canto de los árboles escuchar el aplauso de los pájaros acabar con el vértigo la urgencia acabar con la guerra que nos cruza con la noche que nos cruza con el hambre que nos cruza paridora de soles cruce el alba acabar con la crisis que nos triza con el caos que nos acosa con el caso del ocaso con el saco de la cosa con el asco del ocaso que te acosa con la tisis que nos crispa acosar al caos al ocaso de las cosas pasto sea de demonios el asco de los dioses sea la luz para la aldea el alba un día sea inevitable la fuerza del grito la sombra del silencio la palabra de pie como el rocío noche esclarecida de azul mañana que la fe vislumbra todo ocaso va viene se repliega caos cosa caso asco saco acaso acoso grabar el sueño entre los árboles desentrañar los secretos al asombro estar en el centro de la vida de por vida tener mucha imaginación para ver la realidad asumir absurdos enigmas laberintos y zozobras perpetuar la gloria del mundo en un grano de maíz mantener la espada en la trocha que corresponda abrir compartir la luz al mismo tiempo que la noche oscura encender lámparas en el túnel de la infamia enloquecida empuñar las manceras del arado en el lugar apropiado en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada /psa
 
Miércoles, 19 de diciembre de 2007




 
 
Pasa la hoja
 
 
Desflora la blanca agenda. Desgaja un instante al tiempo. Inventa el tiempo. Pasa la hoja. Quítale un minuto a Dios. Dáselo al hombre. O a tu madre. Comienza lentamente. Intérnate en el camino nuevo. Una vez emprendido el viaje, sigue puntualmente al sol. Hoja entre los vientos, acuérdate del viaje hacia la sombra. Párpado de hormiga, convéncete del viaje sin regreso. La vida nos llama, nos nombra, nos acusa, nos grita, nos reclama. Siéntate en el lugar del hambre a gritos todavía. Siéntate en el lugar del grito, vivos todavía.
 
Este presente liso como una tabla, fresco, esta hora, este día limpio como una copa nueva. Álzalo. Ofrécelo a la vida. Llévalo a la calle y al jardín. Paséalo. Ponlo frente al sol. De cara al porvenir. En santa paz. Tintinéalo. Recuérdalo. Nada en él de cobarde o de maldad -del pasado no hay una telaraña-. Fanal, aurora, amanecer, camino. Un camino entre el vientre de la hoja. Camino caminando con el viento o viento deshojado en el camino.
 
Tocamos con los dedos el presente, cortamos su medida, dirigimos su brote, está viviente, vivo, nada tiene de ayer irremediable, de pasado perdido, es nuestra criatura, está creciendo en este momento, está llevando arena, está comiendo en nuestras manos. Vivo, en nuestras manos, echémoslo al voleo. Niño, virgen, transparentemente azul, librémoslo de mal. Dejémoslo correr. Grabémoslo, hondo, en el fogón. Cuidémosle su tino, sus ansias, ilusiones. Sus alas, todas, libres tras los cielos.
 
Cógelo, que no resbale, que no se pierda en sueños ni palabras, agárralo, sujétalo y ordénalo hasta que te obedezca, hazlo camino, campana, máquina, beso, libro, caricia; corta su deliciosa fragancia de madera y de ella hazte una silla, trenza su respaldo, pruébala, o bien escalera! Defiéndelo. Consiéntelo. Quiérelo. Hazlo surco, arado, sueño, cabecera. Hazlo árbol, fuego, girasol, lucero. Arroyo, fogonazo, campanada. Vereda, resplandor y compañero
 
Sube en el presente, peldaño tras peldaño, firmes los pies en la madera, hacia arriba, hacia arriba no muy alto, tan sólo hasta que puedas reparar las goteras del techo, no muy alto, no te vayas al cielo, alcanza las manzanas, no las nubes, ésas déjalas ir por el cielo, irse hacia el pasado. Alcanza tu mañana. Arriba! Arriba! Hacia la estrella! A ésta bájala hasta el suelo! A pesar de huracán o ventisquero, con el arma cargada de esperanza, al frente, a la vanguardia, de primeros. Álzate temprano. Ábrete camino. Sube la cima donde ondean -de noche- las luciérnagas.
 
Tú eres tu presente, tu manzana: tómala de tu árbol, levántala en tu mano, brilla como una estrella, tócala, híncale el diente y ándate silbando en el camino. Tú eres tu camino, tu aldabón. Ándate silencioso, fraternal. Asegura, furente, la batalla. Elévate, soldado, en el fragor. A pesar del presagio, corre, vuela, en el viento, en la sierra, en la arboleda. ¡Tú sólo eres un sol, alienta, brilla! ¡Tú siempre tu presente, sueña, alumbra! ¡Sube a nacer conmigo, hermano!
 
 
 


 

Pudiera ser la paz Pudiera ser la guerra 


Pudiera ser la paz Pudiera ser la guerra
La guerra la paz la paz la guerra

Infatigable huésped milenario
oráculo perenne del destino
se ensaña contra el hombre desde siempre
y más contra el hombre de este tiempo
Acosa su figura lo atropella
cabalga con los siglos
dibuja y desdibuja las fronteras
donde rebota alegre la pobreza
Carga con los sueños de los árboles
y acaba con praderas y con valles
Implacable enemiga de los hombres
cruelmente los azota en todo tiempo

Primero fue Caín quien no supo de su hermano
y con él surgieron tantas guerras
que bastaría juntarlas para poblar una segunda tierra
Después fue un pueblo en el desierto
en busca de la tierra prometida
Hoy los hombres pelean por la Luna
Mañana se disputarán el Sol
Hiroshima tan sólo fue una muestra
De niños supimos de Corea
Recordamos la suerte de Vietnam
alarido de un pueblo combatiente
amarrado a sus entrañas vivas
En Sabra y Chatila en Kandahar Najaf y Falluja
salpican de  sangre las estrellas
¡La sangre se derrama sobre América!
¡A América desangra el corazón!

Cuando niños la guerra era con la lluvia
los barrizales los cangilones
Entre risco y farallón iban nuestras vidas
Había que luchar contra corrientes
de ríos impetuosos desbordados
Por dos o tres monedas sudábamos entero el día
Hombre y animal y apero
convivían a la sombra del patrón
Viniendo la ciudad
llegaron otros vientos y otras lunas
Fuimos y vamos con la guerra
La guerra cabalga con nosotros
Quienes conocemos todos los vientos de Los Andes
conocemos la cara de la guerra

Pudiera ser la paz  Pudiera ser la guerra
La guerra la paz la paz la guerra

En la guerra se trabaja el odio con pavura
mientras entonan los grillos su canción de cuna
Por la guerra Homero vislumbró la morada de los dioses
y Heráclito entrevió en ella la madre de todo porvenir
Igualmente guerra siempre
ella nunca tiene un solo modo
Son muchos los modales de la guerra
La que sacude todos los cimientos de la tierra
La que martilla todas las conciencias del planeta
A la que juegan los niños en el parque
La propia cara de la vida
La que nos acecha en el camino
La que se ha apoderado de los hombres
La que no nos deja oír ni a Schubert ni a Beethoven
La que nos ha hecho olvidar a Dulcinea
La que confirma una vez por  todas
que sí existió el infierno de Dante y de Rimbaud
y que fue en el castillo de Muzot
donde Rilke escribió sus sonetos y elegías
y vivió su propia muerte

La que nos recuerda que Shakespeare tenía razón
cuando nos puso a dudar
frente a nuestra propia calavera
La que nos hace sentir amigos de tantas lejanías
La que hace que las aguas atestigüen nuestras vidas
La de la eterna metamorfosis de los hombres y las cosas
La que hace estremecer antiguas y nuevas armaduras

La que se esconde en la noche de los hombres
La que nos aleja de los ojos del amigo
La que nos confirma que el tiempo de ahora nos destruye
La que nos hace creer en el destino implacable de estos días
terriblemente deleznables
 
La de los gritos horrorizados
de los niños de Biafra y de Vietnam
Por la que se marchitan los follajes en el campo
Aquélla que no nos deja sorprendernos
delante de tanta sorpresa cotidiana
La guerra la enemiga de la paz
La que nos distancia tanto de la estrella
La que nos ha borrado las auroras de los hombres
La que no ha sido capaz de impedir
el alumbramiento de las flores
después del fogonazo mañanero

Por quien ya casi no sabemos del relente aquel
de la primera aldea
Por quien parece que Dios se ha vuelto sordo
y se ha puesto del lado contrario de los hombres

Pudiera ser  la guerra Pudiera ser la paz
La paz la guerra la guerra la paz

Vamos amor a la montaña
nos llama el aire el sol la primavera
graciosa la floresta el río y toda la arboleda
Juegan las sombras cuando las nubes pasan
Sentémonos amor a ver las mariposas
Hermosa la vida y pasajera
Los sueños desde el cerro despeñándose
Mi montaña amor la madre de mis versos
de mi azul de mi pobreza
mi desnudez y mi inconstancia y vuelo
Pero amor ¿y sólo riachuelo brisa bienandanza y sol?
Allá también el campesino
Yo también hice de jornalero
Conocí los surcos y el café
la pobreza de los míos
el viejo con su carga cada sábado a mi pueblo
Los adioses se cruzaban
El río tranquilo y cristalino
y nuestra sed que lo veía
mientras el sol quemaba
hombre y carga y animal y sueños
Ahora aquí amor entre neblinas
cerca de los cielos
Verdes tonos inmensidad de azules
el aire silbando en nuestras sienes
Hasta volvieron a pasar las ovejas de mi tía
aquélla que murió de no se supo qué
La naturaleza amor que nos envuelve el alma
Un volar por los campos y veredas
para encontrarnos con el sol
Tempestad sobre invierno
La música del alma girando en mi conciencia campesina
Riachuelo paisaje sueños
El amor y el hombre que trabaja y que suda
por atajar el pan en cada surco

El río tranquilo nunca deja de correr
como nuestros sueños a la mar
Es como de tarde amor oscurece todo tiembla
Dormidos de soledad solos nos quedamos
Faltan la fiesta campesina
la tempestad y el himno del pastor
Después vendrán
si es que quedan campesinos en mi aldea
Vendrán también la tempestad y el himno después de todo
amor!

Pudiera ser la guerra  Pudiera ser la paz
la paz la guerra la guerra la paz
 
La paz compañera de la infancia
La que ya nos hubiera comprobado
que sí existieron hombres en la tierra
La que hubiera dejado vacíos los infiernos
y crispado de terror al propio diablo
La paz la cantada por David en plena aurora
en aras de la suerte del pastor camino del redil
Porque acabado todo aquí en la tierra
para que vuelvan a nacer las flores
basta el azul de alguna mariposa

Pudiera ser la paz  Pudiera ser la guerra
La guerra la paz  la paz la guerra

La guerra la que hace crujir las hondonadas
y temblar la espesura de la tierra
La que ya llegó a los astros y nos vigila desde el cielo
La que despelleja las lagartijas del desierto
La mezquina horripilante guerra
en la que los hombres todos nos metimos
La que levanta de raíces a los árboles
y destaja el corazón al guerrillero

La que habrá de despertar las momias de Egipto
                                        allá en Turín
y hacer que renazca un día el Che
La que hace que Bolívar y Sandino sigan vivos
a pesar de la rabia de los hombres
La que ha de devolvernos a Martí
para que armado con sus versos
siembre nuevamente la esperanza entre nosotros
Aquélla por quien se quejan los pórticos del cielo
y se acabaron las ninfas de las fuentes
La que marchitó el corazón de las mujeres
y nunca más las vimos ir al arroyo a recoger agua
La que hizo que en  mi tierra se acabaran los aljibes
Por quien también fueron al traste los tinajeros
espantapájaros del tiempo

Pudiera ser la paz  Pudiera ser la guerra
La paz la guerra la guerra la paz

La paz por quien hasta Dios nos escuchara
o al menos estuviera de parte de los hombres
Por quien ya habrían llegado los árboles al cielo
La paz    la paz    la paz    la paz    la paz
Por quien la Luna estaría sembrada de arboledas
Por quien hasta las hormigas habrían aprendido
a hablarle más claramente a nuestros hijos
y las cerbatanas nos hubieran confiado
parte de su azul misterio
Por quien conversáramos ya con frailejones y palmeras
La paz la morada suprema de los ángeles
La que se nos desterró del Paraíso
La guerra   la paz   la guerra
La que hizo que la noche fuera nuestra gruta cotidiana
La paz   la guerra   la paz
Por quien ya  hubiéramos convertido al mismo Dios
Por quien las madres estuvieran a esta altura
criando flores en sus senos

La paz por quien la primavera se hubiera
apoderado de la tierra
y a nadie le faltara el sol
Por quien no hubiera  fugitivos en el mundo
y se hubieran borrado las fronteras
Por quien estuviéramos repartiendo juguetes en  la tierra
Y los árboles diría Vallejo fueran hombrecitos
Por quien las estrellas vivieran más cerca de nosotros
Por quien ya hubiéramos dado con el hermano
que eternamente nos espera en el espacio
Por quien ya conociéramos el corazón del colibrí
y la ternura imponente de la alondra
Por quien durmieran ya las palomas con los niños
y fuera fácil entender a los reptiles
y aliarnos con los reyes de la selva
para conquistar nuestros mejores sueños
Por quien hubiéramos descubierto
el secreto imponderable de la roca
y el milagro escondido de la malva
La paz   la paz   la paz
Por quien ya supiéramos por qué las rosas
                         tienen tan poca vida
y nacieron para vivir en los jardines
Por quien todos tuviéramos una mínima parcela
                                aquí en la tierra       
                                para fecundar los sueños
Por quien ya supiéramos cuál es el parentesco
que a las costas de la divina antigüedad nos ata
Por quien sólo hubiera amantes en las noches
y no se conociera al malhechor
y supiéramos en verdad quiénes somos
por qué pensamos y apenas si reímos
Por quien tuviera el universo un sabor celeste
y el mar estuviera intercediendo por  nosotros
Por quien el hombre fuera más ángel y el ángel más hombre
Por quien no le temiéramos al propio hombre
e inteligencia fuera no temerle a Dios
sino confiar en la bondad de cada hermano

Pudiera ser la paz  Pudiera ser la guerra
La guerra la paz  la paz la guerra

La guerra se agiganta con los siglos
en sus fauces carga el alarido de los hombres
La guerra conoce la maldad del hombre
desde que éste apareció en la tierra
La guerra se empecina en llenarnos
de ruinas y de pestes todo el universo
La guerra acaba con los sueños
de los bosques los jardines y los mares
La guerra acampa en cada aldea en cada pueblo
siempre que el hombre enceguecido la desata
A la guerra juega el niño con su hermano
inocentes de los dolores de la guerra
La guerra enfurecida llamarada
cercena la esperanza de la tierra
infatigable arrasa los rediles
que tantos soles costaron al pastor
encandila las praderas
donde siembran los hombres su ilusión
La guerra se ha olvidado de la paz
aturdida como está de tanta guerra
La guerra se apoderó del mundo
infernales son las noches de la guerra
A la guerra sólo la detendrá la misma guerra
sin que quede rastrojo ni sembrado alguno
Después de la última guerra
inútil será el sol sobre la tierra
Después quizás sea tarde
para comenzar de  nuevo el sueño
Después tal vez no conozca
la tierra nueva vida ni nuevo florecer
El sol alumbrará desiertos
donde convivirán piedras con arena

Pudiera ser la paz  Pudiera ser la guerra
La guerra  la paz    la paz  la guerra

Una década de paso
los hombres en plena guerra desafiándose
en espera del primer ataque
ya listos los rehenes
Una Navidad exasperada
con poquísimos ribetes de paz
Tal nuestro sueño y tales nuestros días
En una barahúnda de amenazas
van los hombres decididos a acabarse en el primer encuentro
En verdad
de poquísimos  segundos
depende el inicio fatal de la catástrofe
Todos la presienten ninguno la sopesa
Cada quien prepara la ofensiva o la defensa
cuando ésta ya no cuenta
Llamarada final estallará por todo el orbe
y arderán montañas llanuras y sembrados
Vendrán desolación llanto y alarido
Y si  algunos se salvaren
será para tener que soportar
las plagas y el destierro
             ya sin tierra

Una sola muerte
acechará a la vuelta de los días
que serán tan pocos como su propia suerte
de sobrevivientes finiseculares
Genios maléficos se apoderarán del mund
y una nueva creación brotará del fondo de la tierra
y de todas las simas infinitas de los mares
Darwin empezará a tener razón de nuevo
En no se sabe cuántos días el mundo renacerá
y la tierra de promisión
será totalmente pródiga

como para que los hombres
empiecen a pelear de nuevo
Nada nuevo se verá bajo aquel nuevo sol
si una raza parecida a la nuestra volviera a aparecer

Pudiera ser la paz  Pudiera ser la guerra
La guerra la paz la paz la guerra

La guerra que a todos nos preocupa
parece que será la última guerra
y no tendremos tiempo de saber de su espesor
Cuando más una que otra mariposa
algunos pececillos perdidos en la cuenca
o un colibrí venido de los cielos
se encargarán de recrear el universo
Y no habrá forma de convencer al hombre nuevo
                                         si lo hubiera
que la paz dorada de los campos
que la frescura perenne de los parques
que la nieve de los altos montes
que la luz del trópico fulgente
son más que suficientes
para que ancle en ellos el amor
No habrá tiempo de escribir un nuevo Génesis
y menos todavía
de exaltar en hipérboles algún Apocalipsis
Tal vez
poblada la tierra nuevamente
cuando no vuelvan a caber los hombres
volverá la guerra por sus fueros
sin que pájaros peces  mariposas
sean capaces de velar por ella

Pudiera ser la paz  Pudiera ser la guerra
La paz la guerra  la guerra la paz

Azul éste del Mar Mediterráneo
estela de soles inmortales
¿Cuántas gaviotas durmieron en tu sueño?
¿Por qué sin nombre los cielos se quedaron?
¿Cuántos soldados se esconden en tus simas?
¿Adónde fueron tus sueños a parar?
¿El sueño de la Grecia a dónde fue?
¿Dónde duermen tus estrellas en el día?
El mundo no te reconoce
sólo sabe de derrotas
Muchos titanes pretenden tu morada
millares de monstruos
se hospedan en tus antros
Los hombres comparten una misma guerra
La paz no descansa entre los mares

Azul éste del Mar Mediterráneo
estela de soles infinitos
El niño marinero de Alberti
ya no es ni morenito ni galán
Tampoco es el mar donde mejor se quiere Andrés Eloy
Ya al de ayer no se parece este mar
Se acabaron las obras maestras de los hombres
San Pablo no ha vuelto a navegar
Por tus aguas sólo navega el batallón

Azul éste del Mar Mediterráneo
estela de soles vagabundos
No dejes a los hombres sucumbir
que no hay Miguel Ángel sin Piedad

Azul éste del Mar Mediterráneo
estela de soles purpurinos
El sol de rodillas en el mar
a su creador eleva su plegaria
Las islas son capillas vespertinas
Los sueños azules de la tarde
prisioneros en las naves van
Hijos padres madres
todos añoran la esperanza
Cansados los barcos se saludan
en la púrpura regia de las horas
El rojo sol enrojecido
tiñe de sangre el vesperal
El grito del hombre frente al mar se quiebra
El mar impetuoso se desborda
Alarida la tarde cuando muere
Imponente cae el sol sobre la mar
Si de repente no volvieras
¿Qué sería entonces de los hombres?
¿Quién abrigaría entonces la esperanza?
Oh rojo sol enrojecido
viéndote hermano de la tarde y de los hombres
por ellos te suplico yo también
Triste la plegaria de la tarde
cuando el que oficia es el  mar
Las olas comulgando en procesión
son realmente muy devotas
quizás ni dignas sean de tal pan
¡En la tarde es cuando comulga el mar!
Hoy por Occidente eleva su oración
Solas las aguas se quedan en la noche

Azul éste del Mar Mediterráneo
estela de soles moribundos
En esta hora tristísima del hombre
cómo tiritas tú también de frío
Son tantos los presagios de la  noche
y tan pocos los sueños de los hombres
¿Jesús - diría Vallejo - qué hacer?

Azul éste del Mar Mediterráneo
estela de soles matutinos
Con la aurora vuelve el sol
sobre el lomo de las aguas
a galopar en el azul marino
Valéry no sé qué cementerio fue el que vio
Las naves y sus hombres fruncen
mientras tanto el ceño
desde las popas de sus días
El sol va creciendo
en el silencio implacable de las horas
Ciertamente alguien con el sol
inciensa al mundo

Azul éste del  Mar Mediterráneo
estela de lunas amarillas
También la noche duerme en este mar
La noche ensimismada va también contigo
Un velón vigilante te cobija
con unas cuantas olas consentidas
Infinitas las noches en el mar
Pobre hoy al hombre
pocas estrellas lo acompañan ya
y la luna apenas si se acuerda de él
Negro toro a la noche nadie lidia
Todo tornóse frenesí
Muchas noches los hombres necesitan
para apaciguar tanta algarabía

Azul éste del Mar mediterráneo
estela nocturnal mediterránea
estrecha tantas costas tantas vidas
como abrazos le faltan a los hombres
ensancha tú la paz sobre la tierra
acuérdate por siempre de nosotros
que en esta hora de guerra planetaria
ya no sabemos ni con quien contar
ni si vamos de veras a vivir

Pudiera ser la guerra  Pudiera ser la paz
La paz la guerra    la guerra la paz       

 

 



 
 
Manifiesto

1

Nubes juntas, sueños juntos,
barrio humilde, desnudo, recio, original.
Tiempo viejo, puño pronto.
Quedan la vigilia, el amor, la angustia espiralada;
el héroe, la sangre, la huida;
las preguntas, la seña, la orfandad.
Alta nube, alto desconsuelo, alto sol.
El rito, el brazo, las cantinas, la pena, la salida.
Quedan ansias, llanto, luceros, desvarío;
el atajo, la consigna.
Queda el firme clamor hacia la fe.
Año nuevo, mochila nueva, calle nueva.
Sin mentira, sin miedo, sin tardanza,
al abierto, al rompe, a lo mejor.
Sin cortar la luz, sin horario, sin retorno,
sin bajar la guardia, sin bajar la alegría.
En nombre del pan, del pobre y de la cena santa.
Buscaremos la guarida de la sombra, trepando eternidad.


2

Sabremos del columpio de la rabia, del camino que regresa;
de las edades del grito y la asechanza;
de la vagina, de la pereza, de la prisa;
del hambre, del hombre,
del ladrido imperial,
de los bellacos.
Sabremos de las amargas grietas del roble;
de los burdeles del aire, de las esquinas del sueño;
del apellido del árbol, de las arenas del mal;
de los basurales del pobre, de las entrañas del daño.
Sabremos de las distintas caras cristianas;
de los entierros sin hombros; de los suburbios sin santo;
de los jirones de sueldo; de los retazos del agua;
de las gargantas sin voz; de los charcos del dólar;
de los gemidos del plato; de la señal del centavo.


3

Armaremos salones, cajas, calles, plazas;
milagros, camerinos y tarimas;
aceras, faroles y banderas.
Armaremos de acero los cantos.
Hasta de dos en dos armarnos y amarnos hasta el fin.
Echaremos las sombras al viento, a la espalda los arroyos,
la barricada a la paz.
Volveremos al sitio y al abrazo
Inscribiremos a Dios.
Revisaremos listas, nóminas, retratos.
Ajustaremos tragos, brindis, trasnochos, alegrías.
Alistaremos las mesas, las jarras, las cafeteras, los manteles.
Cuidaremos casa, avío, fincas y razones;
sabana, aldea, luna, víveres, albada.
Tornaremos al cimiento, a la ruana, al cuatro, a la vereda.
Contaremos con el voto de los pájaros,
con el aplauso de la tarde,
con el orgasmo del vino.
Iremos a la marcha de los árboles.
Al murciélago trizas volveremos.
Echaremos el resto, apañaremos el sol.
Daremos nuestra vida por un arma en paz.


4

Cantémosle a la tierra, al bahareque, al oro, al riesgo, al desafío.
Inspeccionemos armas, demonios, insignias, santidades;
andanzas, amenazas, celadas, mensajes, bodegas,
secretos, arsenales químicos, biológicos, nucleares.
Desenterremos el mal y sus secuaces.
Reunamos tantos inspectores como sea posible.
Crucemos las fronteras del imperio.
Ingresemos en sus antros, en el fondo de sus cajas negras.
Desarmemos su desvergonzada locura, con la fuerza de la paz.


5

Puño en alto final
grabemos el sueño entre los árboles
desentrañemos los secretos al asombro
tengamos mucha imaginación para ver la realidad
asumamos absurdos enigmas laberintos y zozobras
perpetuemos la gloria del mundo en un grano de maíz
compartamos la luz al mismo tiempo que la noche oscura
encendamos lámparas en el túnel de la infamia enloquecida
mantengamos la espada en la trocha que corresponda abrir
empuñemos las manceras del arado en el lugar apropiado
en el momento apropiado y en la circunstancia apropiada





LADRIDOS DEL SOL
in memoriam: Karol Wojtyla

 

espadas espaldas espejos espinas
lascivas locuras ladridos del sol
espumas furores fulgores
enigmas        espacios
desnudas manzanas
se comen
a Dios



Librémonos


Del poeta que escriba en menguante. Del sol que caliente la miseria. De la antigua procesión de hojas marchitas. Del virginal destierro sin regreso. Del zorro tiempo que cosió el silencio. De las vergüenzas, los odios, los bisiestos años. De los millones, billones o trillones de justos. De sus escombros, sus heces, sus herbajes. De los hombres buenos, fraternos o pendejos. De las rojas calificaciones del rocío. De la criptografía de los espías. Del aurinegro estiércol de los diablos. De los fatídicos cálculos arábigos.
 
¡Librémonos!
 
De los escupitajos. De los mortecinos ecos de una infancia hueca. De lunas distraídas, putrefactas, con psoriasis. De la antigua costumbre de ir por las laderas del hocico de algún pan sin nombre y apellido. De los cimientos, aleros o gargantas donde los helechos ocultan las crecientes y clinejas. De alguna vez sin sombra. De esos ojos que se van poniendo chinos de puro sentimiento muerto.
 
¡Librémonos!
 
De la brisa muda, confundida, agazapada. De la herida lágrima del beso de la puerta. Del llanto aguacero del payaso de los pájaros. De las simas infernales de la hormiga. De algún día sin noche. Del eterno aprendiz de pordiosero, de poeta. De ser tan sólo trapo viejo de cocina esenia. De la marginalidad de la mordaza. De la ciudadanía de la maleza. De la confusión de los espíritus. De las malas tintas, trinitarias, con pereza azul marina. Del alegre gasto de hojllas, saludos, palabras y regresos.
 
¡Librémonos!
 
De los relojes de los largos sueños. De los gestos, los cantos, cuernos, cuentos y coros de la tarde. De las viejas arenas del río. De las azules piedras del mar, sus costados y quebrantos. De mirar sin miedo a maltratar al ciego. Del hórrido graznido de un auricular espía. Del sol, la luna y las estrellas. De la luz que fue hecha. Del desorden sacrosantamente público. De los orinocos de la angustia básica. De la andanza de los cristos encarnados, truculentos.
 
¡Librémonos!
 
Del pavoroso tesoro del hambriento, el eterno basural de los sinsontes. Del hueso gustero. Del mañanero pedazo de candela. De la saneada policía embrutecida, envenenada. De la santidad de las semanas. De la conjunta mortandad de los calvarios. De la muda orfandad de los samanes. De los apócrifos pensamientos. De su vigencia escandalosamente moribunda. De tanto malandrín contemporáneo tan lleno de sabor latino.
 
¡Librémonos!
 
De alguna lupanaria invasión de los marines. De posesiones, transmisiones, misiones, sumisiones. De agresiones, regresiones, transacciones, conciliaciones o casinos. De la ginecocracia de la mujer. De las angélicas pasionarias arenas de las flores y las algas. De quienes juntan casa a casa y añaden heredad hasta ocuparlo todo. De maquinaciones, de coyundas y de yugos. Del monte sin bramido de ganado. De la economía sin fronteras. De las firmes retiradas. De las mentiras, de las granadas, de las carcajadas.
 
¡Librémonos!
 
De los amparos, los desamparos, los roperos, los preparos y reparos De los trabajos, los dioses y los días. De los bravos, de los buenos, de los feos, de los malos. De los barcos juguetes de garbanzos o gabazos. De las gaviotas de cada día. De la luz eléctrica desinfectante y puta. De quien nos siga, nos hurgue, espere y desespere. Del Eclesiastés. Del Eclesiástico. De los Excelentísimos Señores Superviajeros. De los pasajeros. De los proverbios, los refranes y los eros. De los cinco o cinco mil panes. De los cinco puntos cardinales de los canastos engrifados por el llanto.
 
¡Librémonos!
 
De los canarios, los gallos, los grillos, los cristianos y los trompos tuertos. De cualquier unión patriótica. De cualquier estado hideputa unido, supremo, checo, eslovaco, ecuménico o romano. Del nostradámico naufragio del planeta. Del enfermo pobre. Del remedio caro. Del tramposo viejo. De la hornilla muerta. Del acecho de la sierpe. De la estatua del silencio. Del complejo azucarero del diabético. De las impúdicas raíces cuadradas, literarias. De las impunes rimas estridentes, procelosas, desnudas o atenuadas. Del pus supremo de los viudos y los solos. De la ponzoña, la maleza y la cizaña.
 
¡Librémonos!
 
De las Constituciones, los Constituidos y las Constituyentes. De las vulvas quebradas del quebranto. De los suspiros lustrales del torrente. Del delirio augusto en torrencial plegaria. De la sinérgica vacuidad del cosmos. Del lirio y la vagina a la intemperie. Del cante jondo de Dionisio en galla misa. De los Smith, de sus deudas indeseadas, inmorales, indexadas. De los Truman vagabundos de la guerra.
 
¡Librémonos!
 
De los racimos del hambre y la miseria. De los ridículos seguros poderosos previsores. De las bárbaras sedes de los deltas del silencio en alta mares crines de arrechera encabritada. De la ansiedad de las pedradas. De virtudes, peines, arañas, alacranes y pañales. De la solemne soledad de los agostos. De la tristeza, esa mierda, compañera insoportablemente legañosa, tiernamente oscura.
 
¡Librémonos!
 
De tropezar con un martes trece. Con un caballo loco o un león insomne en fuego. De una madrugada acacia hambrienta. De la corneja al lado adverso del destino. De alguna tristeza ultramarina. Del aullido de la hiena. De la salvaje cabra, del chacal y del hurón. De la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.
 
¡Librémonos!
 
Del canto del gallo en aguacero. De la abismal oquedad de la renuncia. Del carcomido silencio en increíble soledad deshabitada. De los toreros muertos, de los huérfanos teteros. De la zocacola, las anhedonias, los pericos. De los fantasmas de Canterville. De los sobrevivientes. De Chernobyl. De las intelectuales escrituras patriarcales pendulares.
 
¡Librémonos!
 
Del rap de las hormigas. Del carrousel de las Eduvinas, las Adelas y las Adelitas. De los enanitos verdes. De los traviesos gusanitos. De los políticos paralíticos, sifilíticos. De la escasez del tiempo para el ocio, el vicio y el fornicio. De las mezclas con efectos especiales. De los bebedizos, menjurjes, barbechos y barbascos. De los puercos y los porchettos.
 
¡Librémonos!
 
De los contagios del alma. De los rituales. Del limbo y los reptiles. De los cristianos, cristales y vitrales. De los juanes, los mordiscos, las trompadas, estallidos y luceros. De los venenosos invidentes. De las tuercas, tutecas, lagartijas y cangrejos. De la tara, las lesiones, sus corotos, tormentos y lecciones. De las guerrillas, las calabazas, los velorios. De las ocurrencias de la muerte. De los ojos abiertos de los ciegos.
 
¡Librémonos!
 
Del medio camino de la vida. Del azufre, del agüero, del aojo. De la desnuda mariposa salamandra. De la amapola en luna descubierta. Del tísico pañuelo de la guerra. De consejas, sinagogas, conjuros y consejos. De argucias, fraudes, hurtos, dolos y asechanzas. De echar dado falso, de cargarlo. De caer en el señuelo o en el lazo. Del necio, sus celadas y sandeces. De confundirnos alguna vez de mano, de palabra, de noche o de locura. De lluvia, de casa o de garganta. Del canalla y sus vilezas. De la sangre colorada en desamparo permanente. De acampar algún día en ensangrentado llanto. De tener que cargar con la rosa agusanada sobre el opaco lomo del que nunca fuera.
 
¡Librémonos!
 
De la matadura de la memoria voraz que atiza los relámpagos. Del desbocado potro que golpea en el pecho sus chispeantes cascos herrados por el viento. Del vórtice abierto que engulla nuestra esperanza desolada. De la desolladura del barro que seremos. Del errante diluvio de los párpados insomnes. Del estridente relincho del rayo de los pájaros.
 
¡Librémonos!
 
De tener que mear sangre en los hocicos de los gusanos o pagar peaje con vinagre de Mahfud. De tener que presenciar el duelo de una telaraña con la lluvia. O el de un colibrí con el sueño de una cerbatana. De tener que oírle a la lluvia un cante jondo. O asistir al entierro de una hormiga virgen. De tener que andar en puntillas sobre un silencio o liberar una estrella de una luz alpina.
 
¡Librémonos!
De tener que regresarnos de la muerte u oírle al mar sus coruscantes sinfonías de agua. De tener que cambiar de aldea. De que se desteja el encaje del sol enfurecido. De que se desgaje el transido corazón del hombre. De que se desate la noche de la guerra o se zafe el curricán del mar.
 
¡Librémonos!
 
De que nos sorprenda el aplauso de un pájaro salvaje o la madre del caracol huyéndole a la pena. De aquél que no conozca la tristeza. De las indómitas fieras de la guerra. De tener que ver los mil cielos sin estrellas. De que el sueño sea el camino de la muerte. De querer en alguna madrugada abrirse una vena o un ojo que nos dé la libertad eterna.
 
¡Librémonos!
 
De la culebra amarilla de la acera en donde guiñan nuestra vida los goznes de los miedos menguados de unos asnos escondidos en los postigos del tiempo, amarrados al fulgor de la garita quejumbrosamente polvorienta de la lluvia en suerte.
 
¡Librémonos!
 
De las sombrillas del corazón. Del desierto de las bolsas. De las zapatillas de las brujas. De las gusaneras del Palacio. Del abrazo de un ogro purulento. De un Judas vivo o un Vallejo muerto. Del hambre, digo, del hombre decente, parte de la Religión, ese viejo escondite, guarida de dioses, infiernos y demonios. Del corazón, ese tercer cojón del hombre. Del sidoso divino providente. De los cojones de la Divina Providencia.
 
¡Librémonos!

 



LA VIDA
 
 
Hoy levanto mi copa por la vida
Gustavo Pereira
 
 
fresca pronta alegre cabizbaja
a veces agria dura
a ratos torpe en fuga pensativa
 
sorpresivamente alada
reciamente atuendo
oscuramente lumbre
siempremente dulceamarga
 
breve lechuza lujuriosa
temblor magia pluma misterio serranía
alegría música amanecer
incandescencia revelación azar
 
buena próxima lejana
misterio cercanía
ángel vuelo lecho pan
hosca difícil comprensiva
 
desnuda levedad a ras de suelo
 
Hoy levanto mi copa por la vida
 

 
 
Solitario insomne
 
Solitario insomne quien navega hacia adentro de su asombro
quien frente al mar llora alguna pena
o busca entre las olas una carta en llanto
 
Quien cuenta los pasos a la estrella
quien se deja llevar por el aire entre la noche
cuando sobre la tierra sólo existen un cielo abierto

un solitario insomne
y una ola que cae o una estrella
que sube de mano de la luna
 
Quien sabe de la muda orfandad de los samanes
de los racimos del hambre y la miseria
de la solemne soledad de los agostos
del carcomido silencio en soledad deshabitada
de los ojos abiertos de los ciegos
del estridente relincho del rayo de los pájaros
 
Quien navega por la aireada sombra de los árboles
aunque pronto su pie desaparezca
en el amplio horizonte donde sueña
en el zaguán del tiempo deshojado
SOLEDAD
 

me quedo
con la arruga
y el amor

Rada
           

me quedo con mi soledad afín
me quedo con mi soledad azul
me quedo con mi soledad atroz
me quedo con mi soledad felina

me quedo con mi soledad arena
me quedo con mi soledad arruga
me quedo con mi soledad amiga
me quedo con mi soledad severa

me quedo con mi soledad lunada
me quedo con mi soledad salvaje
me quedo con mi soledad gemida
me quedo con la arruga del amor

me quedo con mi soledad espuma
me quedo con mi soledad antigua
me quedo con mi soledad bendita
me quedo con mi soledad adentro

me quedo con mi soledad añeja
me quedo con mi soledad futura
me quedo con mi soledad soñada
me quedo con mi soledad florida

me quedo con mi soledad eterna
me quedo con mi soledad dorada
me quedo con mi soledad trapera
me quedo con mi soledad a secas

me quedo con mi soledad gaviota
me quedo con mi soledad ansiada
me quedo con mi soledad genuina
me quedo con mi soledad preñada

me quedo con mi soledad alada
me quedo con mi soledad a pie
me quedo con mi soledad francisca
me quedo con mi soledad cristiana
 
me quedo con mi soledad dormida
me quedo con mi soledad desnuda
me quedo con mi soledad presente
me quedo con mi soledad descalza

me quedo con mi soledad insomne
me quedo con mi soledad despierta
me quedo con mi soledad ahumada
me quedo con mi soledad al hombro

 



Madrid de Marzo

11 marzo 2004
 
 
 
 
En llamas en guerra sitiada
 
De muerte sin alba sin falda agostada
 
Sin hijos en sangre sin cara de lejos de tarde morada
 
Sin velos mañana bandera preñada sin niños humana alada
 
Sin modo ni cuándo sin fuerza crispada albar alzada llegada atada
 
Esclava cañada garganta en casa dormida prendida matanza estocada
 
Hazaña alcoba posada gallarda oronda llagada vendada
 
De espaldas cegada con rabia chillando en sombra herida armada
 
Ventana de viaje acera mandada
 
Ayer murientes por tu espada
 
Hoy dolientes por tu herida
 
 
 
 
Furiosa distinta en paños desnuda seguida arbolada
 
En lágrima en lucha sin clases labrada
 
En bragas en calle en bala hincada asediada
 
Ceniza sin habla en armas en urnas en tumbas celada
 
En misa de prisa en brisa de tiza de liza albada
 
De caza suntuosa gloriosa violada
 
A solas del Sol maldita al arma pobreza con hambre con lumbre legumbre alumbraje costumbre tristumbre asonada
 
Cristal inglesa de rifle salvaje paisaje coraje sin manto sin traje jornada
 
Amarga herida lejana vecina en llanto atada
 
Patraña pregunta calaña respuesta cabaña bosque buscada
 
Ayer murientes por tu espada
 
Hoy dolientes por tu herida
 
 
 
 
Sin manos tendida lacerada soñada
 
Con uñas con pies con codos a trozos a tajos de golpe afueras trincheras esquinas celadas
 
Al hacha en soga paloma en medio doblada
 
De triste de amores sin luna blindada  rampante empinada
 
De rabia espiga querella sin tregua de vida debida con vida en ruinas al mapa de escombros de máscara al cielo infierno sin dueño plegaria campana quejido lamento cuartel muchacha mujer mortaja postigo mañana calada
 
Sin miedo hirviendo gritando subiendo bajando cruzando ardiendo crujiente oyendo mirando callada
 
Presente futura otoño madura menguada
 
Cercana nacida la madre la hermana soldada
 
Encinas pinares los signos asombros los muertos la helada
 
Los moros las diosas las sombras los dioses los ojos las caras las señas el sueño el tallo la piedra cascajos acedias tejados amante despierta acerada
 
Ayer murientes por tu espada
 
Hoy dolientes por tu herida
 
 
 
 
Estrella gitana flamenca granada
 
Madrid España españas empaña entraña espada
 
Madrid maraña a secas de cara descalza de frente azulada
 
Madrid Atocha Madrid el Hombre Madrid Plural Madrid la Fragua Madrid la Torre Madrid Palabra Madrid Ahora Madrid Entera Madrid Granada
 
Madrid Castilla Canaria Juntada
 
Madrid Guernica Madrid Sevilla Madrid Vigilia Madrid de Marzo
 
Ayer murientes por tu espada
 
Hoy dolientes por tu herida
 
 
 
 
Madrid amiga nsomne paz manchada
 
Pasante o paciendo Osa y Madroño
 
Madrid andén Madrid mirar mirada
 
Mirad España rota
 
Mirad España
 
Mirad Madrid
 


Pablo Mora, nació en Santa Ana del Táchira (Venezuela), en 1942. Profesor Titular Jubilado de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), de la que fue Director de Cultura. Asesor del Despacho Rectoral de la UNET en el área comunicacional durante los años 1992-1999. Perteneció a la "Cueva Pictolírica" de San Cristóbal-Táchira-Venezuela. Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Táchira, de la Sociedad Bolivariana, del Circulo de Escritores de Venezuela, del Grupo Literario "El Parnasillo", del Taller Literario "Zaranda" y de la Peña Literaria "Manuel Felipe Rugeles". Ha publicado 6 Poemarios bajo el nombre de ALMÁCIGO, varias plaquettes y un libro de ensayos: CUENTA ABIERTA. Obras suyas han sido traducidas al vascuence y al italiano. Otras aparecen en las Antologías: "Poetas de América le Cantan a Bolívar", "Antología de la Rosa", "El Soneto en Venezuela" y "Sonetos a Bolívar". Su obra aparece reseñada en: "Diccionario General de la Literatura Venezolana" y en "Bibliografía y Hemerografía del Estado Táchira". Premio en la Mención Poesía de la I Bienal Nueva Esparta de Literatura (1991), Venezuela, con su obra: "De La Noche Insomne". Su más reciente poemario se intitula Asombro al descubierto de Ediciones Mucuglifo, Editorial Venezolana, C. A., Mérida, 1996. Premio en la categoría Ensayo con su obra La Razón del Tiempo La Universidad Venezolana de cara al Siglo XXI, en Concurso de la Gobernación del Estado Táchira, Venezuela, 1998. Ensayos del autor han sido divulgados en Espéculo, Revista Electrónica de Estudios Literarios de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (España), Nos. 9 a 15 de los años 1998 a 2000.





MOVIMIENTOS DE BARBARIE


ladrones, traidores, asesinos,
los esclavizadores de la tierra

              WALT WHITMAN
 

Cuando en contra de un criminal
         lascivo como éste
se está votando a un mojigato
         imperial, a tiempo completo,
como el que aparece distraído y
         sonriente en las pantallas,
¿qué se está votando?, ¿una serie
         tragicómica?,
¿una convalidación triste,
         tristísima, contra todos?,
¿o un pozo humano que no tiene
         ya medida?
Pero los americanos, como siempre
         (y más que siempre),
cubrieron su cielo espeso
         con neblina
virtual y fuegos de artificio, y
         votaron.
Y aunque nadie pudo elegir nada
         que no fueran las leyes
secretas de imperio
         y el despliegue
armamentista más devastador
         que se conozca,
cada quien rumió, exclamó y optó
         por lo que pudo.
A la vez, en cercanía brutal
         del centro de la escena
(que es de las ciudades en
         ruinas
y de las aldeas desaparecidas
         del planeta),
los bárbaros más bárbaros creen
         que están abriendo
los mejores negocios de este
         tiempo,
y eso es lo que importa en una
         democracia
perfilada y propagada a esa
         medida
que aún no tiene fondo a la
         vista
ni destino probable, imaginable,
         ni más razón
o abismo que el que sus huestes
         dejan.



TIWANACU
Los pueblos originarios vuelven

 
 
                    A Nidia, en Tiwanacu
 
 
Cuando la tierra habla,
      cuando las entrañas
y los fondos estremecidos
      hablan,
también lo hacen en sus
      lenguas milenarias
sorprendentes, y redivivas
      bajo el sol.
Cuando los lechos de las
      aguas hablan,
lo hacen con sus minerales
      vastos,
inmemoriales y profundos.
      Cuando
las semillas y las raíces
      hablan,
abren alas, ojos y caminos
      en el aire
y en los pechos, como un
      irrumpir soleado
de la vieja historia
      que alumbra todo
(hasta la noche)
      y fertiliza todo,
para proseguir la marcha.

 
              
Buenos Aires, 21 de enero 2006

 
 
 
Los días, los pueblos...
 
 
 
Sin economía propia
no hay camisa
      ni sueño
ni aire propios;
sólo el flamear
en tus espaldas y brazos
de una falsa batucada,
que te tirará del cuello
hasta ahorcarte.
 
 
gennaio 2006

 
 
 
 
VENDRÁN POR EL AGUA
 
"Vendrán por el agua", leí
        en un manifiesto...
"Vendrán por el agua", dijo
        el joven
militante, "si no se ahogan
        antes".
"Los tiempos se tensan y
        acortan",
escuché decir noches
        pasadas
en un debate
        interminable.
Un país se aclara, oscurece
        y se agita
como un río (y pocos creen
        ya
lo que mienten en los
        diarios).
Los bárbaros, a todo esto,
        merodean
las costas, calculan
        y abren juego.
"Vendrán por el agua", se
        escucha
cada vez más por estos
        lados.
Y esa sed, se ve, es ciega
        y letal;
es infinita.
 
 
Buenos Aires, enero 2005
 

 
VIEJOS MOTIVOS, NUEVOS TIEMPOS
(El mapa negro)

 
 
Al principio, si aún lo recuerdas,
       llegaron con espejos;
después malhirieron, trizaron,
       escupieron,
y te dejaron sin piso ni luces ni
       trabajo;
después, haz memoria, empaquetaron
       y embarcaron
lo que con tu sudor habías acopiado
       o raspado del fondo de tu lata;
y ahora, lo ves, quieren saber de qué
       escribes y a quién le escribes,
y lo que hablas, o no hablas, y con
       quién hablas.
Y tienen motivos --aquéllos y nunca
       otros
fueron sus motivos-- y sienten
       temor
de que un mal día de tormenta
       te despiertes
y acometas con soez maldición
       y con tu historia.
Y ellos, a esta altura de la cena,
       es mejor saberlo,
no quieren turbulencias, banderías,
       malos ratos,
y se entiende; están sentando bases,
       muchas bases,
y tejiendo un mapa sincronizado y
       sorprendente
de mallado fino, para que puedas
       respirar
la noche desde adentro y no
       pienses (ni recuerdes)
ni tengas malos sueños
       ni te pierdas.
 
Un mapa, un mapa, sobre el
       mapa;
un mapa negro.
 
 
                            
Buenos Aires, abril 2005
 

 




CARTA AL CONTINENTE
Cuba inmensa


 
Qué entereza, Cuba,
          hermanos,
cuánta fraternal humanidad
de pie y defendiéndose
         de los poderes coloniales
blindados y criminales
         de la Tierra,
con razón al cuello,
         como con pecho abierto,
         alma abierta,
y señalando a los cuatro vientos
toda la vergüenza del mundo,
todos los pozos negros y el dolor
         del mundo,
sus costras,
         sus asfixias,
a la hora en que el silencio,
la voz entrecortada
         y el murmullo
         parecen cundir
bajo la extorsión
         y la impudicia,
en un planeta hoy
         de la hambruna,
la ruina bárbara y la muerte.
Qué entereza, Cuba,
         hermanos,
por todos los hombres,
         por este tiempo
y para todos los tiempos,
         y por la vida misma
que nunca va a rendirse.
 
         
Buenos Aires, 15 de abril 2005



DESOCUPADO
(Salmo 2000)
 
Un desocupado, Dios, es una pieza única
que hace a tiempo completo su trabajo;
una pieza insustituible
        a todo el engranaje;
una mudez; un grito; un balbuceo;
un canal nivelador
        que espera aguas,
aparentemente más cerca de la sequedad
        y el olvido
que de la administración planificada
        de riquezas.
Un desocupado, Dios, con su desierto
        y su niebla,
vital a este equilibrio de espejismo,
donde cada cosa empuja o devora
        a cada cosa.
Se repite, se confunde, y se alza
ya como discurso
de escena, que el desocupado está
       descupado
de toda función o todo uso,
mientras la máquina infernal, abismal,
       ahonda el pozo.
 




LA REPÚBLICA CROMAÑÓN Y SUS MUERTOS
 
 
No hay capitalismo sin enajenación
        política,
no hay capitalismo sin barbarie y
        terreno flojo,
no hay capitalismo sin niños ni
        jóvenes asfixiados,
no hay capitalismo sin jóvenes
        en alto riesgo
(o bajo una infernal sombra de
        plástico),
no hay capitalismo sin transa
        acomodando todo,
no hay capitalismo sin
        funcionarios rápidos
(especialistas en tirar el bulto
       camino abajo),
no hay capitalismo sin encierro
        y humo
y gente hacinada, herida y
        pisoteada,
no hay capitalismo sin gente
        cayendo a oscuras,
no hay capitalismo que pueda
        abrir
la boca sucia, en la noche
        en que se ve todo,
desnuda todo, a pozo abierto
        y en llaga viva.
 
 
 
 
 
 
 
 
"En este país todo se
arregla con plata..."

De una manifestante
 
 
 
 
 
Buenos Aires, 2-4 de enero 2005
 
República Cromañón ya no es sólo el nombre de una discoteca de Buenos Aires sino también el de una de las páginas más negras de la Argentina de estos años. La muerte por asfixia y quemaduras de 188 personas, en su mayoría jóvenes, pone al desnudo por sus bárbaras características otro ejemplo de irresponsabilidad criminal y todo un sistema de permisividades y corrupción en la cosa pública. El deceso de más de una decena de niños, ya que en el lugar los baños también funcionaban como guardería infantil, acrecienta la gravedad del hecho monstruoso que moviliza a una sociedad que no sale de su estupor y reclama el fin de la impunidad y justicia.




Eduardo Dalter nació en Buenos Aires en 1947. Poeta e investigador cultural. Algunos de sus poemas y artículos fueron incluidos en diversos suplementos y publicaciones del continente: revista Crisis (Buenos Aires), revista Alero (Universidad de Guatemala), revista Shantih (Nueva York), Revista Nacional de Cultura (Caracas), entre otras. De su obra poética édita se cuentan: En la medida de tus fuerzas (1982), Silbos (1986), Hojas de sábila (1992), N.Y. Postales para enviar a los amigos (1999), Bocas baldías (2001), entre otros títulos. En el año 2000 publicó un trabajo de investigación con antología acerca de la poesía del Harlem titulado Harlem: los blues de la historia, y en 2004 apareció en Casa de las Américas (La Habana) su obra El mercado de la muerte. Dirigió en el lapso 1994-2002 la revista de poesía latinoamericana Cuaderno Carmín.



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pagina aggiornata il 13 agosto 2009